Funciones de la vitamina D
Tras esa segunda hidroxilación ya tenemos en nuestro organismo una hormona plenamente activa, el calcitriol. Te sorprenderán sus muchas funciones y empezarás a entender el porqué de su importancia… y la gravedad que puede implicar su insuficiencia o, peor aún, deficiencia (en otro artículo veremos cuáles son los valores óptimos y cuando podemos presentar insuficiencia o deficiencia de este importante complejo).
En efecto, es una de las moléculas con más funciones. Y ello en parte es debido a que tiene receptores en muchísimas células de nuestro organismo (es decir, tiene una puertecita de entrada en nuestras células). Vamos a citar las más importantes:
- Autorregulación. Regula su propia síntesis (si hay una cantidad elevada de vitamina D -calcitriol- circulante se inhibe su producción). Aspecto importante en relación a la toxicidad, como ya señalamos en el post anterior.
- Favorece la salud ósea. Regulando el equilibrio de calcio y fósforo en sangre:
- Promueve la absorción de calcio y fósforo en el intestino;
- Aumenta la reabsorción de calcio y fósforo en el riñón;
- Reduce la producción de hormona paratiroidea (importante para el equilibrio calcio-fósforo y en la propia síntesis de la vitamina D activa);
- Influye positivamente en la regeneración ósea y en la integración de los implantes.
- Sensibilidad a la insulina. Tiene receptores también en el páncreas (células β), mejorando su función.
- Sistema inmunitario. Los macrófagos (células del sistema inmunitario, esas que se «comen» los cuerpos extraños y no deseados que entran en nuestro organismo) pueden también sintetizar esta vitamina que se libera «sale del macrófago» y activa a nuestros grandes defensores, los linfocitos T, reguladores de citoquinas (¿te acuerdas de la famosa «tormenta de citoquinas» de la COVID-19?… pronto te contaré más sobre la curiosa relación entre vitamina D y COVID-19) y a los linfocitos B, reguladores de inmunoglobulinas. Por tanto, ya podemos intuir el papel esencial de la vitamina D como hormona inmunorreguladora.
- Antiinflamatoria
- Antimicrobiana
- Regulador de la proliferación celular (clave en procesos cancerígenos). La vitamina D activa (es decir, el sistema endocrino de la vitamina D, SEVD) se sintetiza, también en el colon, mama, próstata… regulando los genes que controlan la proliferación celular.
- Otras. Al disponer de tantos receptores en las células, incide positivamente, y es muy necesaria, en muchos otros procesos fisiológicos relacionados con el sistema cardiovascular, eje renina-angiotensina-aldosterona (que regula, entre otros, la presión arterial); respiratorio; muscular; hormonal; neuronal…
Son tantas las funciones en las que está implicada la vitamina D que deberíamos ser muy conscientes de los riesgos que conlleva su insuficiencia/deficiencia
Patologías derivadas de la insuficiencia de vitamina D

Tradicionalmente se asociaron a la situación de insuficiencia o deficiencia de vitamina D enfermedades que afectan a la salud ósea. Sin embargo, como se deriva de las muchas funciones atribuidas a esta hormona, los estados carenciales están en la base de muchas otras patologías.
En muchos de los casos citados se requiere de más estudios para establecer esta vinculación. Además, tal y como señala el Consenso Colombiano de expertos en torno a la vitamina D, en el que participaron especialistas de siete ramas de la Medicina, todavía no se puede establecer con precisión «si los bajos niveles de vitamina D preceden a la enfermedad o son consecuencia de esta».
Así mismo es interesante resaltar la posible relación entre un estado deficitario de esta vitamina y una mayor gravedad de la COVID-19 y otros síndromes respiratorios agudos. Este aspecto lo abordaremos con detalle en otro post.
Por otro lado, como ya señalamos en un artículo anterior, esta hormona tiene receptores en numerosas células, entre ellas las del tejido adiposo, depósito importante de vitamina D y que apunta a una vinculación con factores de obesidad y sobrepeso. Extremo que también será objeto de un posterior análisis.
Esencial para la salud
Por todo lo expuesto hasta aquí, parece claro ya que la vitamina D es esencial para la salud y que es importante garantizar unos buenos niveles de vitamina D en nuestro organismo. Pero se nos plantean varias preguntas: ¿cuáles son esos niveles óptimos de vitamina D? ¿tenemos insuficiencia de vitamina D en el mundo? y, en su caso, cómo garantizar esos buenos niveles. En los siguientes epígrafes y en otros post trataremos de dar respuesta a estas y a más preguntas.
Concentraciones óptimas
Determinar estos valores no es una cuestión baladí, de hecho existe una importante controversia científica en relación a los niveles óptimos de vitamina D (recordemos que los valores que se miden son los de 25-hidroxivitamina D, es decir, la vitamina D todavía inactiva ya que es la que circula en mayor cantidad en sangre y durante más tiempo).
Por otro lado, es necesario tener en cuenta que podemos encontrarnos con mediciones con distintos valores: en ng/mL o en nmol/L. La equivalencia entre ambos se corresponde con los siguientes parámetros: 50 ng/mL equivale a 125 nmol/L.
Pues bien, entrando a analizar cuáles serían esos valores óptimos y tras considerar distinta bibliografía al respecto (no es unánime), podríamos establecer el siguiente rango:
- Toxicidad: niveles superiores a 100 ng/mL (250 nmol/L). Algunas fuentes los elevan a 150 ng/mL (375 nmol/L)
- Valores adecuados: superiores a 30 ng/mL (75 nmol/L)
- Insuficiente: 20-30 ng/mL (50-75 nmol/L)
- Deficiente: inferior a 20 ng/mL (50 nmol/L)
De los datos anteriores se desprende un rango amplio entre los valores adecuados de vitamina D y aquellos a partir de los cuales puede resultar tóxica. La mayoría de las fuentes consultadas estiman que unos valores óptimos estarían comprendidos entre los 40 y los 60 ng/mL.
Los niveles recomendados de vitamina D en sangre para reducir los procesos infecciosos y otras patologías estarían comprendidos en el rango entre 40-60 ng/mL (100-150 nmol/L)
En todo caso, y en relación a los niveles de toxicidad, es bastante difícil que se alcancen. De hecho, en el epígrafe siguiente abordaremos la prevalencia en relación a la insuficiencia, e incluso deficiencia, de vitamina D en la población mundial. No obstante, y aunque nos referiremos de nuevo a ello en otro post, es importante advertir que si se ingiere conjuntamente calcio y vitamina D, existe un mayor riesgo de elevación de los niveles de vitamina D en sangre.
Prevalencia de niveles insuficientes de vitamina D en el mundo
Como es obvio, antes de entrar en el fondo del tema de este epígrafe, es preciso tener en cuenta que en los diferentes estudios analizados la información puede variar según los rangos que se consideren para hablar de deficiencia, insuficiencia o valores normales de vitamina D. De acuerdo a lo expuesto en este trabajo consideraré los rangos establecidos en el epígrafe anterior, por tanto, la insuficiencia comprenderá los valores inferiores a 30 ng/mL y superiores a 20 ng/mL y la deficiencia los valores por debajo de 20 ng/mL.
Teniendo esto en cuenta, traemos aquí los resultados de algunos de esos estudios que, como veremos, apuntan a unos niveles bajos de vitamina D en la población mundial.
De varios estudios considerados a los efectos de determinar la prevalencia de bajos niveles de vitamina D en el mundo, se extraen las siguientes notas:
- Un estudio longitudinal realizado en Italia, arrojó unos valores medios de 33-35 ng/mL en verano (por tanto una concentración adecuada) y de 20-23 ng/mL en invierno (insuficiencia, según los valores apuntados).
- Otra investigación con población europea señala que el 13% de las personas tenían concentraciones inferiores a 12 ng/mL de promedio durante todo el año (por tanto, deficiencia).
- Un estudio realizado entre la población sanitaria en EEUU, arroja una concentración media para los médicos de 22 ± 2 ng/mL y de 25 ± 4 ng/mL, para las enfermeras y otros sanitarios (por tanto, todos los valores parecen insuficientes, conforme a nuestro baremo).
- En cuanto a España, pese a una teórica facilidad climatológica, los niveles son bastante bajos, incluso inferiores como veremos a otros países de Europa central o Escandinavia. Esta aparente paradoja podría deberse a varios factores, entre ellos, un escaso aporte dietético; una limitada exposición solar ya que la mayoría de la península está por encima del paralelo 35ºN (como veremos más adelante, la latitud es un factor esencial en relación al aprovechamiento de la exposición solar para la adecuada síntesis de vitamina D); uso de protección solar en verano; baja exposición en invierno; color de nuestra piel; o la prevalencia de sobrepeso/obesidad. En un interesante estudio en el que se aborda la relación entre la mortalidad por COVID-19 y los bajos niveles de vitamina D, tema que analizaremos de forma extensa en otro post, se encontraron valores medios de vitamina D de 42,5 nmol/L (por tanto, deficiencia).
- Frente a los datos de la población española, en Eslovaquia, país en el que el sol no puede constituir la primera fuente de vitamina D, los niveles medios de la población son superiores a 30 ng/mL. Y en Suecia y Finlandia, a pesar de su latitud, se acercan a esos valores óptimos, obteniendo la vitamina D de otras fuentes, como los alimentos y, especialmente, de la suplementación.
- En otros estudios se apunta que el 50% de la población mundial tiene niveles insuficientes de vitamina D y unos 1000 millones de personas tienen valores deficitarios de esta vitamina. Otra revisión realizada a nivel mundial señala que el 88% de la población tenía niveles inferiores a 30 ng/mL, un 37% deficiencia (valores inferiores a 20 ng/mL) y un 7% valores por debajo de 10 ng/mL
Más de la mitad de la población mundial tiene valores insuficientes de vitamina D e, incluso, un porcentaje importante presenta valores deficientes. Y si consideramos que los niveles óptimos para prevenir infecciones y otras patologías estarían en el rango comprendido entre los 40-60 ng/mL, es realmente escasa la población mundial que alcanza esos valores
¿Cómo conseguir entonces esos valores adecuados de vitamina D?… Lo veremos en el siguiente post.
Para no perdértelo…