En los siguientes artículos nos adentraremos en el universo de una vitamina esencial. Es posible que pensemos que tenemos ya unos conocimientos amplios y firmes respecto a la vitamina D, pero si me acompañas en este apasionante recorrido, pronto te darás cuenta de que queda mucho por investigar. Sabemos que el sol es la principal fuente de vitamina D pero verás que no siempre es fácil obtener la vitamina D de forma natural. Y es de vital importancia para nuestra salud que se garanticen unos niveles óptimos.
¿Es realmente una vitamina?
Esta es la primera imprecisión. Y es que, por costumbre o consenso tácito nos referimos a ella como vitamina pero, tal y como señala la SEIOMM (Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral), esa denominación es errónea.
En realidad, hemos de hablar de sistema endocrino, ya que la vitamina D es una hormona esteroidea con un complejo sistema de síntesis que explicaremos en otro post. El Sistema Endocrino de la Vitamina D (SEVD), en el que intervienen diferentes órganos, principalmente hígado y riñón, es semejante al de otras hormonas esteroideas.
Por ello, aunque para facilitar la comprensión lectora siga utilizando el término vitamina D, debe quedar claro que estamos ante una hormona esteroidea. Es decir, derivada de lípidos -grasas-, en concreto del colesterol.

El sistema endocrino está conformado por un conjunto de glándulas que forman y vierten al torrente sanguíneo a las hormonas. Hormonas que llegarán a distintas células de nuestro cuerpo dónde ejercerán su función.
El SEVD liberará la hormona esteroidea vitamina D con receptores (puertas de entrada) en muchas de nuestras células.
Es liposoluble
Esa condición liposoluble, o soluble en grasas (como las vitaminas A, E y K) determina algunos aspectos importantes, entre ellos:
Se acumulan en el organismo, principalmente en el tejido adiposo. De ahí el riesgo de toxicidad en caso de ingestiones elevadas.
Necesitan de las grasas para ser absorbidas. Por lo que cuando se toman suplementos de vitamina D debe acompañarse de la ingesta de alimentos grasos para facilitar su absorción.
Sin embargo, como iremos determinando a lo largo de esta serie de artículos, el temor a esa toxicidad puede derivar en otro riesgo importante: que no se alcancen los valores óptimos y nuestra salud se resienta
TAN IMPORTANTE ES PREVENIR SU DÉFICIT COMO EVITAR SU EXCESO
Formas de la vitamina D
Además de la imprecisión terminológica, el concepto vitamina D es muy genérico ya que, en realidad, encierra dos formas, o isoformas, precursoras biológicamente inactivas de la vitamina D. Y es que la vitamina D, cuando entra en nuestro cuerpo es un complejo inactivo que, como veremos debe sufrir algunas transformaciones para poder ejercer sus muchas funciones.
En la infografía siguiente podrás ver las dos formas principales de la vitamina D, ambas inactivas (o más bien, con escasa actividad). Una de ellas, de origen vegetal -D2– y otra de origen animal -D3-. Se diferencian solo por un doble enlace (isoformas).

En los apartados siguientes estudiaremos la síntesis de la vitamina D porque, como ya señalamos, cuando entra en nuestro cuerpo no es activa (al menos, no muy activa). Es decir, que no va a ejercer debidamente sus funciones. Así que podríamos preguntarnos si nos sirve de algo. Lo vemos enseguida.
Síntesis de la vitamina D
Nuestro organismo es muy sabio y sabe qué debe hacer con esos rayos de sol, con los saludables alimentos que le ofrecemos o los suplementos que ingerimos de forma razonable y con el debido asesoramiento profesional.
Y como sé que este es un tema complejo espero que las siguientes infografías sean de utilidad para entender el camino de un compuesto inactivo a ese otro que tantos beneficios nos va a reportar y que analizaremos más adelante.

Como ya sabemos, la vitamina D puede entrar en nuestro organismo utilizando distintas fuentes:
Directamente del sol. En nuestra piel tenemos, en mayor o menor cantidad (dependerá, como veremos, de factores como edad, color de piel…), un compuesto denominado 7-dehidrocolesterol. Con la radiación solar (UVB) ese compuesto se transforma en precolecalciferol, una sustancia muy inestable que pronto se convertirá en colecalciferol (vitamina D3 inactiva).
Alimentos. Como veremos más adelante, no son muchos los alimentos que contienen vitamina D. No obstante, si proceden de animales, lo harían bajo la forma de vitamina D3 y si proceden de las plantas, como D2.
Suplementos. Normalmente se comercializan bajo la forma de D3 por ser más activos. Pero también los hay como D2 que requieren de cantidades más altas por tener menos actividad.
En todo ello profundizaremos más adelante.
Una vez que la provitamina D inactiva entró en nuestro organismo a través de la dieta o los suplementos, se incorpora a los quilomicrones, unos complejos transportadores de lípidos -triglicéridos, colesterol- y proteínas, formados en las células que conforman las microvellosidades de nuestro intestino delgado.
Esos quilomicrones entran en la linfa a través de los quilíferos que son los capilares linfáticos (vasos linfáticos) del intestino. Siguen su recorrido por la linfa despren hasta llegar a la sangre y de ahí al hígado, donde la vitamina D inactiva va a sufrir su primera transformación. Una parte se puede depositar en distintos órganos y tejidos, pero el mayor depósito está en el tejido adiposo (en otros post nos referiremos a una posible vinculación entre obesidad y carencia de esta vitamina).
La vitamina D que incorporamos en la dieta y/o suplementos viaja, por tanto, en esos paquetes que son los quilomicrones que, en su recorrido van liberando sustancias, como los triglicéridos y perdiendo volumen convirtiéndose así en remanentes de quilomicrones. Y el colecalciferol procedente de la piel viaja por la sangre esencialmente unido a un transportador, una proteína que acompaña a la vitamina D, la DBP o GC-globulina y, en menor medida, a otra proteína, la albúmina.
Y llegamos al hígado.
En el hígado la vitamina D inactiva va a sufrir una primera hidroxilación, es decir, a su molécula se le va a añadir un grupo OH en la posición del carbono 25, de ahí que pase a llamarse ercalcidiol o 25 OH vitamina D2, o calcidiol o calcifediol o 25 OH vitamina D3.
Resumiendo podemos decir que la 25 hidroxivitamina D es la confluencia de ambas moléculas de origen animal y vegetal. Es muy importante ya que, pese a que todavía es una prohormona, poco activa, es la principal forma circulante en el cuerpo y tiene una vida media de unos 15-20 días (muy superior a la forma activa). Por ello, cuando queremos medir la vitamina D en sangre se mide realmente esta prohormona.
Pues bien, la 25 hidroxivitamina D o calcidiol volverá a la sangre unida a su proteína transportadora y se dirigirá a los riñones donde se llevará a cabo la segunda, y esencial, hidroxilación (como señalo en la infografía, este proceso puede ocurrir en otros órganos o tejidos, pero es en los riñones dónde se produce mayoritariamente).
Así que… llegamos a los riñones.
En ellos, la 25 hidroxivitamina D se convierte en 1,25 (OH) vitamina D o calcitriol (recibe otro grupo OH2 en la posición 1).
Esta ya es la hormona esteroidea activa pero con una vida muy corta (unas horas).

Algunas apreciaciones que se desprenden del proceso de síntesis de la vitamina D
De todo este análisis ya podemos extraer algunos interesantes datos que desarrollaremos también más adelante. Por ejemplo:
La importancia esencial de la vitamina D para nuestra salud (no solo su vinculación a la salud ósea, sino también al sistema inmunitario y otras muchas funciones)
La importancia del sol, la dieta y, en su caso, la suplementación para la obtención de vitamina D. Con todos los matices que abordaremos;
El papel de las grasas, entre ellas el colesterol para la absorción y la síntesis de la vitamina D (de ahí que, si tomamos complementos, sea necesario, como apuntamos, ingerirlos acompañados de algún alimento graso);
Un buen funcionamiento intestinal para la formación de los quilomicrones (asoma aquí otro tema esencial: la microbiota, que también analizaremos en algún post);
El buen funcionamiento requerido del hígado y de los riñones. Lo que nos advierte ya que problemas en estos órganos conducirán sin duda a un importante estado carencial;
Así mismo se suscita por lo menos una cuestión para la que, por el momento, deben realizarse más estudios:
Por un lado, existe un sistema de autorregulación de la vitamina D activa, produciéndose metabolitos inactivos que se expulsan por la bilis. Por tanto, podría formularse la siguiente pregunta:
¿existe un riesgo tan elevado de toxicidad como con otras vitaminas liposolubles?
No obstante, una posible respuesta deriva del hecho de que la vitamina D todavía inactiva (resultante de la primera hidroxilación en el hígado) es capaz de activar los receptores celulares, aunque con una eficacia muy inferior a la vitamina D activa.
Y una última observación: uno de los motivos para la conversión de la vitamina D en metabolito activo está en relación con los niveles de calcio en plasma. De ahí la estrecha conexión vitamina D-calcio. Además del fósforo y otros micronutrientes.
En todo caso, como siempre, has de recordar que no debes consumir suplementos SIN LA PREVIA CONSULTA CON EL PROFESIONAL COMPETENTE
Ahora que ya tenemos un complejo activo, en el siguiente post veremos qué funciones puede realizar en nuestro organismo y qué patologías se derivan de su carencia, así como la prevalencia de niveles ¿insuficientes? de vitamina D en el mundo. ¡Te sorprenderá!
Para no perdértelo…
Me parece un artículo muy interesante. Gracias por explicarlo con tanto detalle
Muchas gracias Michael, sí, como verás en los siguientes posts la vitamina D (hormona) tiene múltiples funciones y es esencial mantener unos niveles adecuados de la misma en nuestro organismo.